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Haití
P. Feliciano Rodríguez
La palabra se hizo sangre,
y tembló entre nosotros...
Y vi campos de fierros retorcidos,
con gente blanqueada por el polvo
rastreando los retazos de la vida,
errante entre escombros.
Todos enlutados,
todos tropezando con la muerte en cada esquina,
todos dando vueltas al pasado
tras el rastro de un hilo de recuerdos que no tiemblen,
huérfanos de techos, arropados con heridas,
con lo poco que lo poco ha resguardado.
Mas si la tierra tiembla,
si el suelo se hace tierra movediza,
se alza la mirada a las alturas:
que el cielo se abre inmenso, inconmovible,
y se descubre, al fin, más firme que la tierra,
eterno, libre, iluminado...
La vida omnipresente, mirando desde arriba,
abierta para darse sin medida,
acariciando.
El pobre Lázaro, a la
puerta del potente,
ha detenido el tiempo,
nos ha mojado con la punta de su dedo
los labios resecos de desidia
y ha dado marcha atrás al rumbo del planeta,
cubriendo con nubes compasivas
las casas destechadas,
los niños, las veredas, las heridas;
¡Haití existe, Haití ensaya una sonrisa!
Padre Feliciano es el párroco de la Parroquia
Inmaculada Concepción en Juncos, P. R.
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